El Hospital Universitari i Politècnic La Fe ha celebrado este miércoles, 10 de diciembre una jornada dirigida a pacientes y profesionales sanitarios para abordar la esofagitis e impulsar una mayor sensibilización sobre el impacto de la enfermedad en la vida diaria.
En poco más de dos décadas, esta enfermedad crónica del esófago ha pasado de ser casi inexistente a convertirse en la principal causa de atragantamientos y dificultad para tragar en niños y adultos jóvenes, según la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica. La cifra de nuevos diagnósticos tiende al alza, también en la Comunitat Valenciana.
El incremento de nuevos casos se atribuye tanto a una mayor capacidad diagnóstica como, según apunta el jefe de Sección de Endoscopia Digestiva de La Fe, Vicente Pons, “a factores ambientales y de estilo de vida, que podrían favorecer respuestas inmunológicas anómalas frente a alimentos y alérgenos”.
La jornada ha contado con expertos como la doctora Mari Ángeles Calzado, que ha abordado el reto de la esofagitis en pediatría, y el doctor Vicente Ortiz, quien ha actualizado los tratamientos farmacológicos. También se ha tratado la aplicación práctica de dietas de exclusión empírica, ponencia a cargo de la nutricionista de La Fe Eva María Gascó Santana.
La inauguración de la jornada ha corrido a cargo del doctor Pons, la presidenta de AEDESEO, Zoraida Gómez, y la jefa de Servicio de Medicina Digestiva de La Fe, Pilar Nos.
Nuevos tratamientos
En la jornada también hubo espacio para hablar sobre el ámbito terapéutico, que incluye corticoides deglutidos, medicamentos para reducir la producción de ácido en el estómago y dietas de eliminación, con buenas tasas de respuesta.
En casos más evolucionados que presentan dificultad para el paso de alimentos se recurre a dilatación esofágica y, desde que la Agencia Española del Medicamento lo aprobó el año pasado, La Fe también está introduciendo inyecciones subcutáneas de dupilumab.
Dupilumab es el primer fármaco biológico para la esofagitis eosinofílica y viene a ser un candado que bloquea los interruptores (las interleucinas 4 y 13) que activan una alarma para movilizar células inflamatorias (eosinófilos) y mandarlas al esófago. Si la alerta no salta, se corta la cadena de mando: los eosinófilos no van al esófago y no lo inflaman.